¿Tu cena podría estar arruinando tu descanso? Un estudio lo explica
Publicado el 07/02/2025 a las 13:02
- Sueño : Alimentos que lo afectan
- Evita lácteos antes dormir
- Cena ligera para descansar
Dormir bien no es solo cuestión de tener una cama cómoda o de apagar las luces a tiempo.
Lo que comes antes de acostarte puede ser decisivo para dormir de corrido o, por el contrario, tener una noche llena de interrupciones o incluso pesadillas.
Un estudio reciente reveló datos interesantes sobre el vínculo entre alimentación y sueño, pero también abre la puerta para replantear cómo organizamos nuestras cenas.
Aquí te dejamos varios tips y consejos prácticos para que puedas ajustar tu rutina nocturna de manera sencilla, informada y realista.
Cómo influyen los alimentos en tus sueños y descanso

1. Reconoce el papel de la comida en tu descanso
Según un estudio publicado en Frontiers in Psychology, más del 40% de los encuestados notó que sus hábitos alimenticios impactaban su sueño.
Esto sugiere algo muy claro: la digestión no se “apaga” al dormir.
Si cenas algo pesado, grasoso o difícil de digerir, tu cuerpo seguirá trabajando cuando tú quieres descansar. Eso puede alterar las fases del sueño, fragmentarlo y provocar despertares inesperados.
Consejo práctico: Piensa en la cena como una forma de preparar el terreno para el descanso, no como el banquete final del día. Hazla más ligera y más temprana.
2. Ojo con los lácteos antes de dormir
El mismo estudio encontró que el 22% de quienes reportaron pesadillas asociaron esos sueños con el consumo de lácteos como leche, queso o yogur.
¿La causa? Puede ser tan simple como la intolerancia a la lactosa.
Los síntomas —hinchazón, gases, cólicos— suelen pasar desapercibidos de día, pero por la noche interrumpen el sueño o incluso se traducen en sueños desagradables.
Tip útil: Si sospechas que los lácteos te caen mal, prueba versiones sin lactosa o alternativas vegetales. Un pequeño cambio puede marcar la diferencia.
3. Dulces y postres: no tan inocentes como parecen
El azúcar no solo afecta tu cintura. En el estudio, el 31% de las pesadillas reportadas se atribuyó a postres y dulces consumidos antes de dormir.
¿Por qué? El subidón de azúcar altera la producción de insulina y puede generar microdespertares.
Además, hay quienes creen que las subidas y bajadas de glucosa estimulan sueños más vívidos e incómodos.
Recomendación: Si tienes antojo nocturno, apuesta por fruta fresca o un puñado de frutos secos.
Son dulces naturales, ricos en fibra y menos propensos a sabotear tu descanso.
4. La trampa del picante: sabor con consecuencias
Para muchos, una cena con salsa picante es irresistible. Pero las comidas muy condimentadas pueden favorecer el reflujo ácido y la acidez nocturna.
Esto no solo es incómodo: puede despertarte a media noche o hacer que tengas sueños más agitados.
Consejo práctico: Reserva tus platos más picantes para la comida del mediodía. Por la noche, elige preparaciones más suaves para que tu estómago no se convierta en un campo de batalla mientras intentas dormir.
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5. Construye un menú aliado del sueño
No todo son prohibiciones. El estudio también mostró que casi el 20% de los encuestados identificó ciertos alimentos que les ayudaban a dormir mejor.
Entre ellos: frutas, verduras y tés de hierbas como la manzanilla.
Idea sencilla: Piensa tu cena como un momento de autocuidado. Un salteado ligero de verduras con proteína magra y una infusión tibia pueden darte el confort necesario para una noche reparadora.
6. Ajusta horarios y porciones para descansar mejor

Comer muy tarde obliga a tu sistema digestivo a seguir trabajando mientras intentas dormir.
Esto puede alterar tu ritmo circadiano, provocar pesadez o hasta interrumpir fases profundas del sueño.
Tip esencial: Cena al menos dos o tres horas antes de acostarte y modera las porciones.
No se trata de pasar hambre, sino de darle tiempo a tu cuerpo para hacer su trabajo antes de que apagues la luz.
7. Aprende a escuchar a tu cuerpo y personaliza tu rutina
Cada cuerpo es distinto. Un diario sencillo de alimentos y sueño puede ser muy revelador.
Anota qué cenas y cómo duermes.
Así podrás descubrir patrones, identificar culpables invisibles y ajustar con más inteligencia.
Sugerencia final: Explora opciones más ligeras y saludables para tus cenas en tiendas con buena selección de alimentos frescos y alternativas sin lactosa.
No es mala idea echar un vistazo a los pasillos de Target para encontrar opciones que se adapten a tus necesidades y te ayuden a construir una rutina más amigable con tus sueños.
8. Consulta con un especialista si los problemas persisten
Si tienes pesadillas frecuentes, insomnio o molestias digestivas constantes, no lo normalices.
Un profesional de la salud puede ayudarte a detectar intolerancias, alergias o condiciones más complejas y ofrecerte un plan personalizado.
El estudio publicado en Frontiers in Psychology nos recuerda que lo que comemos antes de dormir no es un detalle menor: puede marcar la diferencia entre un sueño reparador o una noche inquieta.
Observar y ajustar nuestra alimentación nocturna es un paso sencillo pero poderoso para mejorar el descanso.
Y tú, ¿has notado alguna vez que tu cena influye en la forma en que duermes o en los sueños que tienes?
FUENTE: CBS News / Frontiers in Psychology
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